Automovilismo

Dan Gurney, el adiós a un pionero

Corrió en todos lados, ganó e innovó: el recuerdo de un piloto que marcó historia.

Dan Gurney, el adiós a un pionero

Con la muerte de Dan Gurney se va una figura histórica, incomparable. Es díficil escribir sobre él, ha ganado y logrado tanto que es sumamente complicado enumerarlo todo, o saber al menos por donde partir.

Gurney nació en 1931, en Nueva Jersey y se enamoró a primera vista del automovilismo. Nunca ganó un campeonato pero si ganó muchas carreras en categorías internacionales. Incluso en varias, lo hizo con su propio auto, con el motor que él mismo ajustó o en su propio equipo y con sus propios desarrollos.

En 1955 comenzó a correr profesionalmente y se convirtió en el primer piloto ganador de carreras en la Indy, NASCAR, F1, Le Mans, Can-Am, Trans-Am y USAC. Manejó para equipos como Ferrari, BRM, Brabham, McLaren y Porsche. Cuando no le dio para más, creó con ayuda de Carroll Shelby su propio auto, el AAR Eagle que ganaría el Gran Premio de Spa en 1967. De las 312 carreras que hizo en 15 años de actividad, llegó primero en 51. Después de dejar las carreras en 1970, siguió ligado al automovilismo con su propio equipo. Con la escudería ganó 78 carreras, incluyendo las 24 Horas de Daytona y la Indy500 que tanto le fueron esquivas. 

Entre todo lo que dejó, dos cosas resaltan más que nada. La primer cosa son las famosas Gurney Flap, un flap fijo que añade carga aerodinámica a un alerón y cuyo uso se extendió más allá del automovilismo. La otra, es simbólicamente más fuerte. En 1967, luego de quedarse con las 24 horas de Le Mans, Gurney decidió rociar con champagne todo el podio: en ese momento, nacía una tradición que transendería geografías y tiempos. 

Dan Gurney falleció el pasado 14 de enero en California, con 86 años, producto de una neumonía. Desde Autocosmos lo recordamos por sus triunfos y todo lo que le dio al automovilismo.

 

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