Test drive

Prueba Citroën DS3 120 CV

¿Perderá su esencia sin el turbo? Lo llevamos hasta un autódromo para comprobarlo.

Prueba Citroën DS3 120 CV

El Citroën DS3 llegó al país para hacerle frente al MINI, ofreciendo un estilo diferenciado y "aspiracional" sumado al mismo motor del compacto inglés; sin embargo, con los impuestos establecidos este año su precio se disparó. Es ahí donde la versión sin turbo, de 120 CV, cobra importancia. Pero ¿alcanza esa potencia para un auto que debería distinguirse de los demás modelos del segmento?

 

Mecánica y seguridad

No hay mucho que decir respecto del chasis y medidas del DS3 que no hayamos comentado oportunamente durante la prueba de la versión THP de 153 CV. Aquí analizamos al motor que es de la misma cilindrada, 1.6L, pero con aspiración normal e inyección indirecta y sistema VTi de válvulas variables. El resultado son 120 caballos a 6.000 rpm y 160 Nm a 4.000 unidos a una caja manual de 5 cambios en lugar de la de 6º utilizada en el hermano más poderoso.

Respecto de la seguridad conserva los 6 airbags, anclajes de asientos infantiles, y control de estabilidad (ESP), es decir una dotación completa.

 

Confort

Aquí nos vamos a enfocar en el interior, tanto por diseño y calidad como por equipamiento. El DS3 está muy bien construido y se nota ese esmero por hacer de la cabina un lugar especial, combinando plásticos suaves al tacto, diferentes texturas en las superficies, la clásica moldura pintada del tablero, decorados en negro piano y todo tipo de biseles en cromo semimate. Completan los asientos deportivos de contornos elaborados que combinan símil nobuk con un tramado elaborado.

Respecto del equipamiento hay buenas y no tanto, por ejemplo no tenemos una pantalla táctil sino el clásico display de la marca, pero por el otro tiene todas las opciones de conectividad, climatizador e inclusive conserva el clásico perfumador de ambiente de Citroën.

 

Comportamiento dinámico

En ciudad se puede sentir que el DS3 ha firmado un compromiso con la deportividad, pero sin renunciar a los valores de confort de la marca. La dirección es ligera y el motor tiene todo el empuje necesario, quizás no para dejar al tránsito atrás en cada semáforo, pero acelera correctamente. Además, hace todo esto sin pedir mucha nafta a cambio.

En ruta, durante los poco más de 700 km que nos demandó movilizarnos desde la Ciudad de Buenos Aires hasta Alta Gracia, provincia de Córdoba, (nuestra base de operaciones para ir a disfrutar un Track Day en el Cabalén), todo transcurrió en total paz. Es cierto que la aguja del tacómetro estaba bien cerca de las 4.000 rpm para viajar a 130 km/h, pero la insonorización de la cabina resultó muy buena.

 

Un día en la pista

Invitados a participar del GP Track Experience tuvimos todo un día para medir al DS3 contra una pista, en este caso el trazado largo del Oscar Cabalén.

Aunque tenga solo 120 CV, el pequeño Citroën acelera bien y va manteniendo el empuje hasta colocar la 5º donde ya (a velocidades de pista) se limitaba a ganar velocidad de a poco. Así y todo el velocímetro llegó a arañar los 180 km/h antes del segundo curvón del Cabalén.

El ESP solo se podía desconectar hasta los 50 km/h volviendo a entrar en acción automáticamente. Si bien esto mantiene los niveles de seguridad altos, en pista suponía arruinar la diversión, aunque la intervención del control de estabilidad es casi imperceptible.

Las suspensiones controlaron bien el rolido, el caucho 195/55/R16 se mantuvo bien agarrado al asfalto y el subviraje en los retomes siempre fue progresivo y nunca nos dejó llegar hasta el pasto. En las frenadas el ABS entró pocas veces en acción y la dirección no resultó del todo comunicativa, pero el DS3 siempre apuntó rápidamente hacia donde le indicábamos.

Finalmente, al día siguiente emprendimos el retorno y el DS3 se comportó igual que a la ida, es decir, sin acusar la fatiga por las corridas de la jornada anterior.

 

Conclusiones

El DS3 de 120 CV no puede aportar los mismos niveles de adrenalina de su hermano turbo, pero esto es más bien en rectas ya que en curvas sacó a relucir un comportamiento divertido y bastante veloz, nada mal para un auto que es confortable en ruta y en ciudad, y que cuando no lo estamos “pisando” nos devuelve muy buenos valores de consumo.

Quizás no tenga el prestigio de un Audi A1, o el encanto retro de los FIAT 500 y MINI Cooper, pero en la contienda de estos modelos chic sin turbo, sale perfectamente parado con un buen repertorio dinámico, atención por el detalle y el charme francés de la familia DS.

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