Test drive

Prueba Audi Q3

Es el más juvenil y dinámico de la familia Q ¿Será tan premium como sus hermanos mayores?

Prueba Audi Q3

Las marcas premium llegaron tarde al mundo de los SUV, pero una vez que hicieron pie en este segmento comenzaron a multiplicar sus propuestas. Audi empezó que el inmenso Q7, siguió con el Q5 y finalmente terminó con el Q3, la encarnación más compacta y dinámica de la familia Q.

Técnica y mecánica

Trazar las raíces del Q3 es simple, ya que el número remite directamente a su hermano de plataforma, el A3, lo que también significa que es el hermano del VW Tiguan, algo que queda claro en sus distancias entre ejes y trochas casi calcadas. Esta base significa que ofrece suspensión delantera McPherson y posterior multibrazo, motor transversal, posibilidad de transmisión S-tronic (doble embrague) de 7 cambios y tracción delantera o integral.

Las motorizaciones para Argentina son tres 2.0L, dos TFSI (turbo e inyección directa de nafta) en dos estados de compresión 170 y 211 CV, y un TDi de 177 caballos. Todas las variantes tienen sistema quattro.

Diseño

El Q3 fue anticipado por el Cross Coupé Concept presentado en el Salón de Shanghái 2007. La idea es darle un toque dinámico mediante un portón más inclinado y la parte metálica posterior sobresaliente, algo que también sucede en el A1.

El resto de la carrocería sigue las líneas Audi, despojadas y redondeadas, comandadas por al gran parrilla monomarco, faros pequeños con marcada “firma” LED y faros traseros dentro del portón trasero, una firma de la línea Q.

Interior

Si algo identifica a un Audi es la calidad de su cabina. En el Q3 no es exuberante, especialmente pensando que un SUV suele tener más status que un auto, pero la verdad es que no falta a la tradición de la marca. El diseño simple y de líneas redondeadas es interpretado con precisión milimétrica y materiales de perfecta calidad.

El espacio es bueno para cuatro adultos que, en la unidad probada, disfrutan de asientos en cuero. El volante tiene el típico cuero suave de Audi, los controles son simples de utilizar y el tablero está coronado por una pantalla retráctil de 6.5”, que se comanda desde la parte central con una perilla y varios botones.

Respecto del equipamiento, la principal queja está en que hay un botón para el navegador, pero la función no está incluida. Por lo demás, la dotación es muy completa, rematada con un techo panorámico que abre su parte delantera.

Comportamiento dinámico

Combinando la potencia del 2.0 TFSi y la transmisión S-tronic, el Q3 es muy fácil de llevar tanto en ciudad como en ruta. Si bien la caja siempre busca el cambio más alto posible para reducir el consumo, basta con dar un buen pisotón al acelerador y esperar uno o dos rebajes de la doble embrague para garantizar una sólida reacción.

El confort de marcha es alto con neumáticos de perfil generoso y buen calibrado de suspensiones. En ruta es estable aún a altas velocidades y además contiene muy bien los ruidos mecánicos y de rodamiento. A 120 km/h (116 reales) aprovecha los 7 cambios de la transmisión para viajar con 2.250 rpm. Si bien en ciudad se pone un poco goloso con la nafta, a  velocidad legal de autovías el consumo es más que correcto.

La posición de manejo ideal es fácil de alcanzar gracias a las múltiples regulaciones, aunque el asiento queda demasiado alto aún en la posición más baja, dejando parte del techo en el campo visual de quienes miden más de 1.75 metros. La visibilidad es buena en general, no tanto hacia los planos traseros debido a los anchos pilares C, aunque compensa con espejos grandes y sensores de estacionamiento en ambos extremos con visualización en la pantalla del tablero.

Sobre caminos de tierra y desparejos mantiene la compostura y cuando forzamos la línea con volantazos, los controles de estabilidad se encargan de hacer que las cosas no se escapen de nuestras manos.

Conclusiones

El Q3 no es un auto fastuoso, pero hace valer el aspecto premium de los cuatro anillos. Su estilo es el más juvenil y deportivo de la familia Q, donde también es el modelo más pequeño.

Si bien tiene reparto quattro y un extra de despeje, no se lo puede ver como un todoterreno, pero sí como una opción más familiar y espaciosa del A3 que tiene el plus de una posición de manejo alta y capacidades para aventurarse donde la civilización comienza a desdibujarse.

Hernando Calaza. Fotos Ezequiel Las Heras recomienda

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